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Alerta pueblo hondureño

 

La actual coyuntura nacional está revelando cosas que de pasar desapercibas ponen en riesgo la vida de muchas personas, tal es el caso que militares que han formado parte del Escuadrón de la Muerte 3-16 ahora se dicen abanderados de la Constitución de la  República haciendo llamados para ponen en práctica su vieja estrategia de terror.

Ese es el papel que está jugando Jackeline Foglia Sandoval, quien formó parte de la Estructura el 3-16 en el año de 1987, siendo nombrada como Jefa de la Sección de Análisis, según acuerdo No. 02-81 del 12 de enero de 1987, esta información puede encontrarse en el informe “Los hechos hablan por sí mismos”, presentado en 1993 por Leo Valladares, Comisionado Nacional de los Derechos Humanos.

La tarea de la Sección de Análisis era nada menos que recopilar los perfiles de civiles a los que consideraban objetivos militares, en el marco de la Doctrina de la Seguridad Nacional, quienes posteriormente fueron desaparecidos, asesinados o torturados.

El peligro es que esos métodos de terror pueden implementase nuevamente para cometer violaciones a los derechos humanos.

En las últimas horas Jackeline Foglia Sandoval, hace su trabajo silencioso a través de Intenet desde donde hace llamamientos a sus colegas militares para que se sumen “a la defensa de la patria”.

Organismos de Derechos Humanos registran que en 1987 fueron desaparecidos los hondureños Luis Antonio Rodríguez, Cosme Osorio Murillo, Martín Antonio Lazo M., Julio López, Marco Tulio Sosa, José Estanley Castellón y  René McClellan Andino. Sus familiares aún esperan justicia.

Otros datos sobre Foglia Sandoval  señalan  que en 1980 inició sus estudios en la Academia Militar de West Point, N.Y, en los Estados Unidos y de  1984 a 1995 fue oficial en el ejército de Honduras, desempeñándose en varias unidades militares.

Hay  serias preocupaciones ante el resurgimiento de estos violadores de derechos humanos cuyos crímenes aún están pendientes de castigo,  pero que siguen en la completa impunidad por la complicidad de instancias estatales que tienen el deber de perseguir estos delitos, pero que sus actuaciones se encaminan a bailar la danza del poder.

Hacemos un llamado al pueblo hondureño a no olvidar estos hechos deleznables y a estar atento para identificar a estos personajes que hoy pretenden presentarse como los defensores de los intereses del pueblo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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