Honduras
Perdió Contrapesos y Avanza Hacia la Confrontación
Total
Vienen
días de violaciones graves a los derechos individuales
y garantías constitucionales
Al asistir este primer viernes de agosto a la Plaza La Merced,
el COFADEH considera su deber prevenir a la Nación
sobre lo siguiente:
No es cierto que por la “apertura” del gobierno
liberal el pueblo está más movilizado que antes,
a nivel sectorial y nacional. Es por la acumulación
de desconfianza y frustración que producen la pobreza,
la desigualdad y la corrupción; es porque el liderazgo
nacional se perdió.
Tampoco es cierto que la crisis generada por esos problemas
será resuelta por el diálogo y el consenso,
porque ambos mecanismos fueron absolutamente desprestigiados;
son inútiles en un Estado que perdió el sistema
de pesos y contrapesos en las relaciones de poder.
El Estado fue controlado por fuerzas ilegítimas, la
población sometida a la imposición de monopolios
de opinión pública manipulada y los notables
aislados o cooptados. Al liderazgo social sólo le quedan
las calles para la desobediencia civil y forzar desde allí
la negociación de un nuevo contrato social como en
1954.
La clase política lo sabe perfectamente, sabe que solamente
es cuestión de tiempo, y se deja empujar desde ya por
los sectores de poder fáctico para endurecer las leyes,
criminalizar la protesta y alistar de nuevo a la policía
y al ejército para violar los derechos humanos en forma
sistemática. Para “mantener el orden”.
Es nuestro deber denunciar que mientras la conflictividad
social sube de nivel en el país, el Congreso Nacional
se alista para administrar la crisis, reacomodar el poder
y hacer negocios.
Un ejemplo es la declaratoria de “emergencia nacional
en las cárceles de Honduras” para abrirle la
puerta al negocio millonario de una empresa que llega de Israel,
el Estado militarista que masacra con impunidad al pueblo
libanés. Por ética elemental y humanismo, Honduras
no debería hacer tratos de este tipo. Además,
la emergencia debe ser para resolver la cadena de asesinatos
y torturas contra las personas privadas de libertad, no para
consumar negocios privados.
En otro campo donde Honduras perdió la decencia como
Estado, por sumisión y cobardía, será
ampliado la próxima semana, en rueda de prensa: la
expatriación forzada de un ciudadano hondureño,
con la complicidad de dos Estados.
También denunciaremos la reanudación de la práctica
de la desaparición forzada de personas en Honduras,
justamente cuando la ONU se dispone a ratificar en octubre
próximo la Convención Internacional contra este
delito de lesa humanidad. La denuncia implica a supuestas
autoridades que desaparecieron a un líder social del
Bajo Aguán, cuando se transportaba el mes anterior
desde Tegucigalpa hacia Colón.
De
los Hechos y de los Hechores, ¡ni olvido ni perdón!
C
O F A D E H
Tegucigalpa,
MDC., 04 de agosto del 2006
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