6
de Abril del 2006
Señor
MANUEL ZELAYA ROSALES
Presidente Constitucional de la República
De Honduras
Su Despacho.
Excelentísimo señor Presidente:
Es nuestro legítimo deseo que esté gozando de
salud y éxito en la conducción del Estado, más
ahora que el tiempo de crisis deja menos espacio para ello.
Nos
dirigimos a usted por ahora, a través de este medio
para comunicarle que hemos tenido conocimiento que el capitán
(r) de policía Billy
Fernando Joya Améndola, asesora a su gobierno en
materia de seguridad, a través de su Ministro Alvaro
Romero. Queremos recordarle que Billy Joya fue miembro de
escuadrones de la muerte en la década de los ochenta,
siendo Jefe del Destacamento Técnico Especial del Batallón
3-16, según consta en distintos acuerdos del Ministerio
de Defensa Nacional, publicados por el Honorable Comisionado
Nacional de los Derechos Humanos Dr. Leo Valladares Lanza
en su histórico Informe ?Los Hechos Hablan por si Mismos?.
Tampoco
está de mas recordarle, que la Corte Interamericana
de Derechos Humanos en sus sentencias contra Honduras por
los casos Velásquez Rodríguez y Godinez Cruz,
deja claramente establecida la responsabilidad del Estado
por los numerosos casos de personas que fueron secuestradas,
torturadas y desaparecidas, acciones que son imputadas al
Batallón 316 de las Fuerzas Armadas de Honduras, del
cual ha sido miembro activo Billy Fernando Joya Améndola.
Este
hecho nos parece una ofensa e irrespeto a la dignidad del
pueblo hondureño al asignar responsabilidades en asuntos
públicos a una persona cuestionada por cometer crímenes
de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos en
el país, en donde campea la impunidad jurídica,
cuando en otros países de América Latina se
ha juzgado y se continúa juzgando a los principales
represores intelectuales y hechores materiales de crimenes
de lesa humanidad, como la tortura y la desaparición
forzada. Es más, recientemente un tribunal estadounidense
a condenado al pago de $ 47 millones de dólares al
Coronel Juan Evangelista López Grijalva en los casos
de Manfredo Velásquez, Hans Madisson y de los esposos
Reyes Baca, lo que demuestra que la justicia en Honduras no
existe, sencillamente por que no hay voluntad política
de romper las cadenas de la impunidad, como se demuestra en
los procesos iniciados en 1995, 1999 y 2002 en los casos:
Seis estudiantes, Hans Albert Madisson, Reyes Baca, Padilla
Guillén y López Rosales.
Considerando
que hasta ahora usted desconocía de este asunto, le
solicitamos ordene rescindir el contrato entre el Ministerio
de Seguridad y el integrante del Batallón de la Muerte,
Billy Fernándo Joya Améndola.
Nos
dara mucho gusto ver que impulsen en la propuesta de seguridad,
un ímpetu patriótico de adecentamiento de cuadros
policiales y que se plasme un sentimiento de profundo respeto
por los derechos humanos. Eso valdrá nuestro aplauso.
Sin otro particular, me suscribo de usted.
Respetuosamente,
BERTHA OLIVA GUIFARRO
Coordinadora General
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