| En
un día como hoy
En un día como hoy… En un día como hoy
unos malhechores secuestraron a cinco seres humanos.
En un día como hoy fueron arrancadas de nuestras vidas
cinco jóvenes.
En un día como hoy cercenaron la ilusión de
cinco jóvenes progresistas e idealistas.
En un día como hoy nos quitaron para siempre a nuestros
seres amados, a las personas en las cuales cinco familias
habían depositado su ilusión de grandeza, y
no por lo material ni lo monetario, sino que por su grandeza
en dignidad moral, su inteligencia, valor, rectitud y un sin
fin de virtudes que mantenían sin tacha alguna.
Entre ellos mi padre, mi padre Enrique López Hernández,
al cual no conocí pero como si lo hubiese conocido,
ya que BEATRIZ LIZETH MARTINEZ (mi madre)
y LIDUVINA HERNANDEZ (mi abuela) han sabido
alimentarme el amor hacia él como el pan de cada día,
porque esas dos valientes mujeres se han guardado el dolor
y el sufrimiento para ellas y únicamente me han dado
alegría aunque ellas se priven de ella.
Pero saben algo, en este momento estoy con lagrimas en mis
ojos y no sé si de tristeza, por el sufrimiento que
nos han causado desde hace veintidós años exactamente
por la desaparición de mi padre, por el sufrimiento
causado a mi madre o por el inmenso daño hecho a mi
querida viejita, que la quiero con todo mi corazón;
o quizás esas lágrimas sean de alegrías
al saber que mi padre al ser capturado en su rostro jamás
hubo una sola señal de ruego o desanimo para con los
militares, porque sé que en sus ojos nunca se quebranto
el valor que tenía y jamás de su boca salió
nada.
Eso lo sé y nadie me hará cambiar de opinión.
A veces tengo que disimular mis lágrimas en un destornudo
inventado, con un malestar en la vista o a veces simplemente
me lavo el rostro para confundir las lágrimas con gotas,
todo porque no lo vi.
Si hay algo que le quiera pedir a Dios, nuestro padre celestial,
sería verlo, conocerlo, aunque sea en un sueño
ya que me lo quitaron en un día como hoy.
Con todo mi cariño atentamente Lenin
E López, para mi familia Cofadeh.
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