Padre Tamayo:
“El Pueblo es quien convoca la Marcha Nacional por la Vida”
¡Ya es tiempo que escuchemos el grito que el pueblo está lanzando en desacuerdo con lo que le está sucediendo!, dice convencido el fraile Andrés Tamayo, Párroco de Salamá, Olancho.

Tamayo, como cualquier franciscano, en cualquier parte del mundo, es un apasionado, a quien le revienta el alma la política de saqueo de los recursos naturales de Honduras.

Fue entrevistado por FIDES esta semana al concluir una gira nacional preparatoria de la “Marcha Nacional por la Vida”, cuya comisión responsable discutió los detalles en Tegucigalpa.

“El fin de esta Marcha, en definitiva, es elevar el nivel de conciencia de la población, a nivel nacional, sobre el deber que tenemos todos de defender el derecho a la vida”, dice sin rodeos. Esto incluye a la ciudadanía organizada y no organizada."

El Padre Andrés, con el crecimiento humano y político ganado en la Marcha desde Olancho sobre Tegucigalpa en Junio del año pasado, ha puesto su vitalidad al servicio de esta movilización nacional, haciendo que otros sacerdotes, obispos y dirigentes regionales de organizaciones sociales diversas den pasos al frente, con su propia realidad local.

“Será la primera vez que la población afectada por la explotación irracional de sus recursos naturales lance su voz desde los cuatro puntos cardinales del país”, subraya el religioso.

Como cristiano, el Padre Tamayo está obligado a justificar este acelere por el medio ambiente, lo cual no le resulta difícil: “Es la misma lucha del antiguo pueblo de Israel, hoy la Iglesia universal, con un Dios que no está de acuerdo con lo que hacen a su pueblo, que escucha sus clamores y ve sus sufrimientos... desde allí viene este llamado”. Además, viene del grito lanzado por la Diócesis de Choluteca hace 10 años o de la voz de la Conferencia Episcopal, en 1999.

Alrededor de Tamayo, quien viajó a las cinco regiones desde donde saldrá la Marcha el 22 de Junio, hay miles de voluntades y liderazgos locales. Muchas ganas de caminar, y en ese propósito sus primeros acompañantes han sido el Movimiento Ambiental de Olancho y el Comité de Familiares de Detenidos-Desaparecidos.

“El pueblo tiene que aprender a caminar, no para buscar una nueva tierra prometida en la Capital -- pues su tierra prometida ya es el lugar donde eligió vivir con su familia--, sino para desahogar el silencio de su problemática, de sus derechos violados, del despojo que hace de sus recursos el capital extranjero aliado con el Gobierno”, resume.

La apuesta de la comisión responsable de la Marcha es juntar las voces de todo el país, preocupadas por el turismo que compra las playas; por la industria que arrasa los bosques de pino; las salineras y camaroneras que talan el mangle, y la minería a cielo abierto que destruye el agua dulce y la salud humana.

“El Gobierno tiene que aprender a respetar a la gente, aprender a escuchar y a tomar en serio los reclamos, las exigencias del pueblo”, dice el fraile con más de 20 años de misionar en Honduras.

La Marcha es por la Vida, porque es el derecho universal en el que confluyen todos los demás, y “porque nadie tiene el derecho de despojar de aquello que Dios le dio a sus hijos para garantizar su vida”.

El ojo del alma franciscana de este salvadoreño universal define que todos los seres humanos, para realizar una vida digna, necesitan hacerlo en comunión con la Naturaleza.

“Si un día la Naturaleza se pierde, se pierde el hombre; el ser humano se va con ella cuando la destruimos. Por eso, el hombre tiene que conservar el entorno donde vive, para sobrevivir”, visualiza.

En un medio social celoso y tentado al protagonismo individual o de grupos organizados, la pregunta a Tamayo es ¿quién convoca a esta Marcha Nacional? “El Pueblo de Honduras es quien convoca, en eso no hay que perderse”, responde a renglón tendido. Tamayo lo dice porque la Iglesia es la Asamblea del Pueblo de Dios, sin siglas particulares.

La principal novedad de esta movilización es la diversidad de rutas hacia la Capital: cinco destinos o cinco salidas, depende como Usted lo vea. “No será una sola fuente de noticia, sino cinco. Y todos seremos testigos de un reclamo colectivo, incluido el Gobierno”, avisa el sacerdote.

Durante la Marcha, sus organizadores aspiran a convertir las carreteras en periódicos abiertos, donde el titular de la primera plana será la vida, el titular de fondo será la reacción del Gobierno y los capitalistas adjuntos al Medio Ambiente y la contraplana será el regreso a casa. “El pueblo regresará a defender su terruño, sus bienes naturales, su espacio de vida, sus recursos renovables, así como lo hace Salamá, La Labor, Oropolí, El Rosario, Montaña Verde, etc”.

La población regresará a sus lugares de origen, quizás sin respuestas específicas del Gobierno, pero volverá más preparada para defender lo suyo. “Es lo que llamamos elevación de conciencia nacional, durante; y capacidad de resistencia y defensa, después”, dice el diminuto Fraile Franciscano Observante.

El objetivo, aclara, no es masificar una marcha, porque la gente no es masa, no es bulto, es conciencia. Tampoco el propósito es derribar al Gobierno e implantar un nuevo régimen; es ensayar una nueva forma de democracia.
 
Inicio
Desaparecidos
Historia
Publicaciones
Documentos
Casos
Voces contra el Olvido
Testimonios
Memorias Vivas
Violadores de DD.HH.
CONTACTENOS
© COFADEH, 2004 Contactenos - Inicio