| El 5 de noviembre de
este año, en un acto público realizado en la
Casa Presidencial y en su calidad de Jefe de Estado, el Presidente
hondureño Ricardo Maduro pidió perdón
a los familiares de Juan Humberto Sánchez y de Dixie
Miguel Urbina, quienes fueron asesinados por agentes del Estado
y cuyos casos fueron presentados al sistema interamericano
por el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional CEJIL
y el Comité de Familiares de Detenidos-Desaparecidos
de Honduras COFADEH.
El perdón a los familiares de Juan Humberto Sánchez
obedece a la sentencia dictada por la Corte Interamericana
de Derechos Humanos contra Honduras, emitida el 4 de julio
de 2003. Sánchez era ciudadano hondureño, pero
trabajaba como operador de “Radio Venceremos”
del Frente Farabundo Martí para la Liberación
Nacional (FMLN) en El Salvador. Luego de la amnistía
decretada en el gobierno del Presidente Rafael Callejas, regresó
a su país en donde fue detenido ilegalmente por el
Ejército de Honduras el 11 de julio de 1992. Su fue
encontrado el 22 de julio del mismo año en las riberas
del Rio Negro (límites de Honduras y El Salvador),
con un disparo en la frente y señales de tortura. Este
reconocimiento presidencial es el segundo paso en el cumplimiento
de la sentencia emitida por el máximo órgano
de justicia interamericano: el primero se realizó el
pasado 25 de agosto del presente año, cuando el Estado
exhumó los restos de Sánchez.
El joven Dixie Miguel Urbina fue detenido por agentes policiales
el 22 de octubre de 1995 y posteriormente desaparecido a pesar
de la inmediata denuncia de su detención y de los recursos
internos interpuestos por sus familiares para encontrarlo.
Sin embargo, ante la falta de investigación, CEJIL
y COFADEH presentaron la denuncia ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos con sede en Washington,
la que finalizó con un acuerdo de solución amistosa
entre el gobierno y los peticionarios, y uno de los compromisos
del Estado fue pedir perdón públicamente a los
familiares.
En el acto público, el Presidente hondureño
expresó: “la tarea que hoy me toca llevar a cabo,
es quizá una de las más penosas de mi gestión
como Presidente de la República: reconocer que en administraciones
anteriores de mi país se cometieron abusos y graves
violaciones a los derechos de las personas”. En su discurso
también afirmó que “la construcción
de una democracia puede exigir grandes sacrificios, pero ésta
nunca debe hacerse violentando las libertades e infringiendo
nuestros derechos”. Ricardo Maduro es el primer mandatario
en Honduras que realiza un acto de esta naturaleza.
En el caso de Juan Humberto Sánchez, queda pendiente
que el Estado implemente un registro de detenidos para evitar
detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas de personas,
la investigación para enjuiciar a los autores intelectuales
y materiales del asesinato, y las reparaciones económicas
ordenadas por la Corte a favor de los familiares.
Respecto al caso del joven Dixie Miguel Urbina, el Estado
debe publicar el acuerdo de solución amistosa en un
diario hondureño, reparar económicamente a sus
familiares y construir una obra con el nombre del joven que
mantenga viva su memoria en el pueblo hondureño. El
acto de disculpas públicas realizado por el Presidente
de Honduras, es apenas el primero realizado dentro del marco
de los acuerdos de solución amistosa del caso.
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